Hace mucho tiempo ya que el bordado dejó de ser una actividad ligada sólo a nuestras abuelitas, a tareas obligatorias en el colegio o a la imagen de una mujer reprimida en su casa, hoy en día esta técnica está siendo retomada en la moda contemporánea no sólo por posibilidades decorativas, sino sobre todo para añadir personalidad y exclusividad a nuestra ropa frente, a la producción en masa de la misma.
Con un ritmo de trabajo que nos puede llevar a estados meditativos, ya que al ser un ejercicio mecánico nos permite “desconectarnos”, el bordado nos devuelve a las raíces, a lo hecho a mano, a reconocer nuestra creatividad, a los textiles con historia y sobre todo, con un significado para nosotros.




