El bordado es un oficio en el que predomina la lentitud; al igual que en la naturaleza, el ritmo de creación va de la mano con la complejidad de sus formas, tardando varias horas en poder ver algo muy pequeño llegar a nacer.
“Microbosque, Instalación Bordada” es fruto de la investigación y práctica de la bordadora Karen Schmeisser en torno a las puntadas tridimensionales, las nuevas formas que nacen a partir de ellas, y nuevas formas de instalarlas en el espacio, que se cruzan con las formas más orgánicas -de ser y de aparecer- de algunos de los microorganismos más característicos de nuestro territorio.
Esta instalación se inspira en los bosques en miniatura (conjunto de pequeñas especies de hongos, líquenes y briófitas, diferentes entre sí, que coinciden en su reducido tamaño y conforman alucinantes micro paisajes en diversos ambientes) de la Reserva Natural Altos de Cantillana, ubicada en la comuna de Paine, Región Metropolitana.




