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En primer lugar, la mano. A alguien le escuché decir que cuando tomamos la aguja, hacemos sin querer un mudra, y esa idea se me quedó grabada para siempre... Quise poner esa posición aquí, porque si bien no es completamente fiel al Chin o al Gyana mudra, siento que tiene lo más importante, que es la presión del dedo índice contra el dedo pulgar, lo que se relaciona con la conexión con la tierra, la conciencia, la concentración y la meditación. Es un perfecto resumen del estado que se puede alcanzar desde el disfrute y el habitar la acción de bordar.

Por otro lado, la aguja atravesando la tela/tierra. Nace de dos vertientes: primero, una definición de bordadora muy antigua que encontré, y que dice que somos quienes labramos la tela con la aguja. La acción de labrar ligada al bordado también se me quedó grabada para siempre.

Porque desde que conocí los diferentes relatos que hablan del tejido como una metáfora de la creación del mundo, del universo incluso, me había quedado rondando la duda de qué lugar tendría el bordado en esa creación. Y a medida que me fui interiorizando y experimentando con las puntadas 3D, de a poco se me fue aclarando: una vez creado el mundo, la tela en blanco, es hora de darle forma a lo que queremos construir en él. Ahí la idea de labrar la tela tomó una dimensión más profunda, y las puntadas brotando desde esa superficie, mucho más sentido.

Y segundo, una cita de Marisa Vadillo: “La historia del arte creado por la mujer no ha sido pintada, sino bordada.” Se me presentó la contraposición entre el punto, principio de la pintura reservada a los hombres desde sus inicios, y la puntada, principio del bordado, medio por el cual la mujeres desahogaban su creatividad. La agresividad que requirió la aguja para abrir un campo de expresión plástica para nosotras necesita ser validada. Mientras el punto es el resultado del choque del pincel con el lienzo de tela, la puntada, puñalada, es un punto que no se queda en la superficie, no solo choca sino que atraviesa la tela para poder existir.
Así es como veo y vivo mi oficio, y desde aquí es desde donde lo comparto con ustedes.